miércoles, 5 de agosto de 2009

Inspiración o no? Respuesta de Sergio Pravaz

Intento una mínima y apurada respuesta al tema de "Inspiración, si o no": Bueno, Yo no creo en la inspiración como motor porque pienso se trata apenas de una mejor disposición para hacer tal o cual tarea, escribir, charlar o cortar el pasto; tal vez se trate de una reacción química del cuerpo, un fluído interior que se vincula simplemente con la biología y no con la literatura, o tal vez con la psicología, no lo se; no estoy seguro de su existencia; es probable que sí funcione muy bien para las editoriales y los medios de comunicación, para construir mitos y extender el negocio. Si aparece que me agarre trabajando y en pleno ritmo; y si no aparece, la obra se construye igual, con trabajo, con estudio, con lecturas, con disciplina, es decir, escribiendo, corrigiendo, horas y horas diarias y sostenidas de trabajo. Un periodista italiano dice que la escritura es una combinación original de devoción sagrada y mentalidad de empleado; yo creo que está en lo cierto. El que sólo espera a la inspiración le falta disciplina y ganas, no es otro el tema. Soren Kierkegaard, el gran filósofo danés dice que la existencia es dramática precisamente porque hay que elegir. Bueno, en el tema que nos ocupa debemos también tomar decisiones permanentemente y para lleva a cabo tal operación debemos ser conscientes de nuestra realidad; si elijo el cruce y la mezcla para experimentar con el lenguaje, no puedo esperar un rayo divino (que no existe). Prefiero apoyarme en el trabajo sostenido que se acumula con el paso de los años y me da la posibilidad de pensar que de ese modo perfecciono un oficio, al momento que voy descubriendo nuevas herramientas, nuevas posibilidades, pero para eso, necesito pensar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

la inspiracion existe. que es y como opera no tengo la menor idea. sin embargo no es condicion saber de estas cosas para poder escribir. tampoco se nada de mecanica y eso no me impide manejar mi auto al trabajo todos los dias.Ricardo

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

Las ganas de escribir vienen escribiendo. Es inútil esperar el instante perfecto, aquel en que todos los problemas del mundo exterior han desaparecido y solo existe el deseo compulsivo de sentarse y escribir: ese instante de perfección es altamente improbable. En general, uno se sienta a escribir venciendo cierta resistencia; uno oficia ciertos ritos dilatorios; uno, por fin, con cierta cautela, escribe. Y en algún momento descubre que está sumergido hasta los pelos, que los problemas del mundo exterior han desaparecido, y que no existe otra cosa que el deseo compulsivo de escribir.
La espontaneidad no es un valor a la hora de escribir. Aferrarse a una frase o una palabra simplemente porque ha salido así del alma es por lo menos un riesgo: el alma, a veces, dicta obviedades. En Filosofía de la composición, Edgar Alan Poe cuenta que, durante la escritura de su poema El cuervo, decidió que necesitaba un animal parlante para que repitiera un leitmotiv al final de cada estrofa. Y, naturalmente, el primer animal que se le cruzó fue el loro. A veces conviene sacrificar al loro.
La inspiración no existe, en eso se parece a las brujas. Entonces, cuando las palabras parecen cantarle a uno en la oreja, y siente que todo lo que está escribiendo tiene la música justa, el ritmo exacto, la tensión precisa que debe tener, uno puede llamar a ese estado de privilegio como más le guste, pero lo mejor es que suelte el freno y deje rodar la locura. Es hermoso, sólo que no hay que creer que es el único estado en que se hace literatura. Porque se corre el riesgo de no escribir más que una página en toda la vida.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

No en esto el asunto. http://nuevascarreras.com/cialis/ comprar cialis en andorra E che ГЁ ridicolo? [url=http://nuevascarreras.com/tag/comprar-cialis/ ]cialis precio en farmacia [/url]

FRANK RUFFINO dijo...

La inspiración, pues cuando venga. No queda más que construir el difícil edificio del poema, cosa que no nos basta con la simple inspiración.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.